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27/08/2014 | MarplaMundo
Ezequiel Montagna, otro “cuervo” marplatense a un paso de Primera
16:40 | El futbolista formado en Boca de nuestra ciudad se esfuerza a diario en la Reserva de San Lorenzo de Almagro para seguir los pasos de sus coterráneos Leandro Navarro y Matías Catalán. Durante el último fin de semana, el joven volante ofensivo se destacó ante Banfield: marcó el primer tanto de la goleada 3 a 0 pero luego se fue expulsado.
Gol de Ezequiel Montagna frente a Banfield, en Reserva
Nació en la “Feliz” el 8 de junio de 1994 y, ya desde la más temprana infancia, sus sueños estuvieron emparentados con el fútbol. Creció con la pelota al pie y, aunque pateaba en los potreros y las canchas locales, fijaba su mirada en el horizonte que imponía el verde césped de la Capital Federal.

Así, entre goles y gambetas, se batió a duelo con el destino y, tras varias pruebas truncas (en Boca, River, Vélez y Argentinos Juniors), le llegó la chance de jugar en los campeonatos de AFA.

Según cuenta, a fines de 2010, Banfield lo convocó para formar parte de su cantera. Sin embargo, el club no contaba con pensión y su mamá no le permitió quedarse. Poco después, cuando ya tenía 17 años, lo llamaron del “ciclón” y, tras una semana de evaluaciones, le informaron que pasaría a integrar las filas “azulgranas”.

La noticia le produjo una alegría inmensa, ya que él y su familia simpatizan por la entidad de Boedo. Por eso, siempre recuerda las palabras que dijo el “Gallego” González en un vestuario antes de jugar frente a Huracán: “los clásicos no se juegan, se ganan; hay que tener la cabeza fría y el corazón caliente”. Un testimonio inolvidable que aceleró los latidos en cada palabra y quedó grabado a fuego en su alma…

La velocidad y el desborde por afuera son sus puntos fuertes; aún así, no desaprovecha los consejos del “Pampa” Biaggio, recordado goleador del club que hoy es director técnico del plantel que integra.

“Con él trabajamos a full, siempre con alegría porque nos hace reír mucho – confesó Montagna – También me enseña definición y continuamente comparte su experiencia con nosotros”.

Pese al paso del tiempo, su ilusión sigue siendo la misma: jugar en Primera. Sin embargo, nunca olvida lo que considera una de las premisas del éxito: “sin sacrificio, no se consigue nada”.

Lo concreto es que, gracias a la idea de Kuyumchoglu de armar un selectivo con los chicos que se destacan en las inferiores, el jugador marplatense se luce fin de semana tras fin de semana en la Reserva del fútbol argentino.

Por el momento, no piensa en pasar a préstamo a ninguna institución del ascenso, aunque sabe que, al volver, algún entrenador puede tenerlo en cuenta. Él prefiere lucharla desde adentro, fiel a su corazón y con el sueño del pibe como bandera.